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Tópico: Sara Neiret

Mendigo.
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Mi nombre es Sara Neiret, vivo en la ciudad de La Plata, capital provincial de Buenos Aires, Argentina.
Soy profesora de piano, teoría de la música y solfeo, egresada del Conservatorio Salvador Fracassi del Carril, Capital Federal, Buenos Aires.
Me gradué como Analista de Computación en la UNLP (Universidad Nacional de La Plata) y más tarde obtuve el post título en Formación Docente con Especialización en EGB 3 y Polimodal.
En la actualidad estoy terminando la Maestría en Tecnología Informática aplicada a la Educación (UNLP) y me desempeño como docente y webmistress.
Mis dos grandes pasiones son la docencia y el arte. Tengo un sentimiento muy especial hacia los jovenes y amo a quienes enseño como si fuesen mis hijos.
Me encanta el diseño gráfico, la poesía, la música clásica, la ópera y el teatro.
Soy felíz con lo que hago, disfruto de mi trabajo y siento en lo más profundo de mi corazón que no puedo haber elegido un camino mejor, una profesión que me llene más el alma y que me haga más felíz.

18:57 - 18/10/2006

Respostas ao tópico: Sara Neiret

Mendigo.
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Una y Otra Vez
(a Pablo de mi corazón)

Anhelo que me hagas el amor,
una y otra vez,
hasta que mi cuerpo adquiera la forma de tus manos.
Ambiciono modelarme a tu medida,
que mis límites terminen allí, donde los tuyos empiezan,
ser el calce justo, la perfecta armonía.
Ansío que me hagas el amor con más frecuencia,
me urge moldearme a tu medida.

Sara Neiret
18:57 - 18/10/2006 Apagar
Mendigo.
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Congoja
(a Pablo de mi corazón)

Eras el sol,
la luz,
la vida,
el amor de mis entrañas,
mi sosiego,
la sangre misma que fluía por mis venas,
el ardor de mi piel,
el compás de mis latidos.
Aún te siento, como entonces,
con tus manos en mi cara y tus ojos en los míos.
Aún te siento,
como río caudaloso,
como arrullo de paloma,
como espuma que se esparce,
y otras veces, como un nido.
Aunque muerta aún te siento,
te presiento,
te distingo.
Me percato de tu sombra cincelada en cada átomo,
y mis manos no te alcanzan,
mis palabras no te tocan.
Eras el sol,
la luz,
la vida.
Ahora:
Sólo brumas.
Sólo lágrimas.
Las cenizas del amor esparcida entre nostalgias
y mis versos que aún te nombran,
te bendicen
y te aclaman
a pesar de tus desaires,
a pesar de tus distancias.

Sara Neiret
18:58 - 18/10/2006 Apagar
Mendigo.
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Aleteo Matinal
(a mi amigo Antonio Marín)

"... ideal corona que engalana
tu divina cabeza soberana,
por bueno, por hermoso y por discreto.

Vaya hacia ti mi ofrenda matutina
en la luz y en el pájaro que trina.
Una dulce mañana te deseo"

(adaptación de un soneto de
Baldomero Fernández Moreno)
18:58 - 18/10/2006 Apagar
Mendigo.
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Estás aquí,
te he visto entrar:
dulce,
transparente,
agitando tus alas blancas,
salpicando mis latidos lentamente,
seduciéndome,
conquistándome "sin librar batalla alguna"

Indefensa me hallo y sorprendida,
tus encantos destilan sobre mí
cual rocío sobre la hierba virgen del campo.

Vulnerable es mi corazón a tu alma de niño
que de gatos y de ángeles colma mi regazo.

Endulzas mi esencia
y es tu voz, arrullo de pájaros en mis oídos.

Toma mi mano, caminemos juntos,
eternamente amantes,
enteramente niños,
dejando en plena libertad al sentimiento
y a un costado del camino los prejuicios.


Sara Neiret
18:59 - 18/10/2006 Apagar
Mendigo.
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Reencuentro



Aquella noche nació la primavera.
Cálida, colmada de flores y de pájaros,
hija de la magia del reencuentro.
Los ángeles bajaron para rodear tu cama
en nuestro acto.
Encendida la piel,
henchidos de luz los órganos,
nulo el pensamiento,
humedad de miel en mis labios;
miel de tu esencia
la que llenó mis entrañas.
No sé si la delicia vino
de la ofrenda de mi piel y de mis senos,
o de tu cuerpo, mío, y tus caricias.
Tal vez fue solo fruto del amor,
fruto de un milagro compartido.
Aquella noche los ángeles bajaron,
y en derredor de tu lecho
cantaron y danzaron
celebrando nuestro encuentro,
bendiciendo nuestro acto:
efluvio de amor que los dos nos permitimos.
15:38 - 14/11/2006 Apagar
Mendigo.
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Intima cercanía

Cupido ha ligado nuestras almas,
que se lamen
a través de la distancia.
Desde antes de nacer
nos fusionamos,
con saliva y corazón,
lengua y latidos,
y el tibio ardor
que emanan las entrañas.

Y mañana,
cuando polvo nos hagamos,
en el cielo, los dos,
nos citaremos,
para vernos y amarnos
entre estrellas,
nubes y besos,
la libido en tu aliento,
y mis anhelos.
15:39 - 14/11/2006 Apagar



 
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